* FILIGRANA MOMPOSINA




Otro de los atributos momposinos que le da fama mundial a la ilustre villa es la elaboración de joyas en oro y plata a través del difícil arte de la filigrana, arte que posee una complejidad sin par y que en Colombia sólo lo trabajan los artistas momposinos, más conocidos como joyeros, o mucho mejor orfebres.

Esta joyería tradicional tiene raíces coloniales y autóctonas que conservan técnicas y formas ornamentales europeas que han persistido en el tiempo, legados del ancestro español, árabe, francés e inglés.


Video Promocional de la Filigrana, hecho por Caminosdefiesta.com

Al recorrer las calles de Mompox, ciudad ombligo del río Magdalena, se escuchan los tintineos de los martillos; son los orfebres trabajando en sus talleres, elaborando los finos tejidos de filigrana en oro, metal que fue la sangre dorada de los indígenas y que transformado en filigrana se convierte en la más bella y delicada identidad momposina.


En Mompox, el tiempo se ha detenido, en parte gracias a la paciencia de nuestros artistas del oro, que han hecho de este centenario e increíble oficio un ejemplo más para comparar a Mompox con el Macondo de García Márquez, porque al fin y al cabo Mompox es una hermosa joya como las que aquí se hacen.



Proceso de elaboración de prendas en Filigrana - Vídeo Omar Herrera Romero



EL ARTE DEL OFICIO


La fina orfebrería representada en su máxima expresión, la filigrana, es un arte al que pocos en el país se le miden, sólo los orfebres momposinos dotados de una envidiable paciencia, una admirable tranquilidad, una modesta sabiduría, un gran espíritu abierto y sobre todo una religiosa dedicación, tienen este oficio como profesión.

Por esto cuando usted ve en otra ciudad distinta a Mompox a alguien luciendo una joya confeccionada con hilos de oro o plata, al preguntarle a esa persona donde la adquirió, el noventa por ciento de su respuesta va a ser: “en Mompox”, o si fue comprada en otro lugar, fue hecha por un momposino, o quien la elaboró, aprendió con un orfebre momposino, porque hay muchos de ellos regados por el país, sobretodo en las ciudades antioqueñas de Zaragoza y El Bagre que es donde se encuentran las minas de oro.


Existe el caso particular de la ciudad de Santafé de Antioquia, donde el oficio fue llevado por momposinos hace muchos años, el cual aprendieron los orfebres de la ciudad y aún lo trabajan.
En otras partes a pesar de que han aprendido, ya no quieren trabajarla, ¿Por qué? , Porque para poder dedicarse a esto tiene que sentirlo y apreciarlo y sobre todo, como ya se dijo, armarse de una enorme paciencia, porque éste es un arte al que se le dedica mucho tiempo. La elaboración de una sola pieza demanda mucho tiempo, porque son hechas a mano, no son hechas en serie ni en troquel, mucho menos en vaciado.


El oro es adelgazado por los orífices a extremos insospechados, hasta del grosor de un cabello, con el cual van rellenando con exquisito gusto, los marcos de las más diversas formas: panderos, lágrimas, corazones, mariposas, flores, palmetas, ramales o caracoles, lo que la imaginación desorbitada y las manos diestras quieran diseñar, con hilos de increíble finura que se enrollan en forma de espirales, ascendentes o planos hasta conformar las más hermosas y apetecidas figuras.

Entre estas piezas de especial belleza encontramos: los afamados pescaditos de oro momposinos, anillos, aretes, dijes, cadenas, pulseras, tobilleras, esclavas, gargantillas, pendientes, prendedores, rosarios, hasta una pequeña réplica de la artística cruz de Mompox; en fin todo tipo de prendas espléndidas, intrincadas filigranas que Mompox lega de Colombia para el Mundo.


Algo más para destacar es que los artesanos momposinos, fabrican sus propias herramientas, trabajan en hornillas portátiles de aserrín para el fundido del metal, utilizando el soplete, y han apelado al mejor ingenio criollo para elaborar moldes a partir de la calcinación de la concha de caracol marino finamente molida.

Los talleres están organizados según la estructura de las "loggia" medievales, la jerarquía está dividida en tres grados: Un maestro (dueño del taller), los oficiales y los aprendices. El maestro entrega cierta cantidad de oro a los oficiales para que elaboren las piezas; todas se vuelven joyas, trabajadas mediante la filigrana, el moldeado, el estampado y el grabado, arte reservado éste último para el Maestro.


Paso a paso como se hace una joya en filigrana


CURIOSIDADES



El oficio pasa de padres a hijos y de generación en generación. Anteriormente aunque predominaba la relación de parentesco, algunos jóvenes, no necesariamente familiares, eran aceptados en el grado de aprendices, luego de someterlos a una curiosa prueba para apreciar si poseían la paciencia imprescindible para el oficio.

Tan pronto llegaban al taller, a primeras horas de la mañana, el maestro los colocaba frente a una inmensa paila de cobre, en el centro del patio, donde recibían sin compasión los rayos solares, para que ejecutaran su primera labor: debían “cuajar” el agua con un meneador de palo hasta que adquiriera la consistencia de la melaza.

El ingenuo aspirante, sin percatarse de las risas asordinadas de los trabajadores, procedía con ímpetu y por supuesto, con resultados negativos, hasta el final de la tarde sin salir a almorzar, pues " no se podía suspender la operación".


Además, debía soportar la reprimenda por su negligencia, y se le invitaba para que regresara al día siguiente a continuar con su tarea. Aquellos que no estaban armados con una paciencia a toda prueba, desertaban el primer día. Los que regresaban dispuestos a aceptar su amarga suerte, eran recibidos con alborozo, pues habían demostrado tenacidad y temperamento benévolo, requisitos indispensables para el orfebre.

TRADICIÓN ARTESANAL



Son varios los factores conjugados que explican la tradición orfebre de Mompox:

Por una parte, desde antes de la fundación de la ciudad, los indígenas Malibúes y Zenúes (por demás eximios orfebres) confluyeron en la depresión momposina y realizaron el intercambio de productos agrícolas y manufacturas con los Taironas, Chimilas y Koguis.

Luego los españoles trajeron sus artesanos, alarifes, oribes, ebanistas, alfareros, quienes usando las materias primas locales y las técnicas aprendidas a godos y árabes, sembraron el oficio y la estructura del taller medieval.

Posteriormente vinieron los negros, portando en sus manos empuñadas la sabiduría de sus ancestros.

Por otra parte el tráfico continuo con las minas de oro de Antioquia, por el río Cauca, pues de Zaragoza, Cáceres y Remedios venían los cuantiosos cargamentos del preciado metal que se depositaba en Mompox, esperando la llegada de los galeones de España, por el temor a los frecuentes ataques piráticos que asolaban las costas.


En esta ciudad se realizaba la operación de "quintaje", o deducción de la quinta parte de todo el oro recaudado con destino a la corona. Su excedente estimuló la conformación de cuantiosas fortunas y la conformación de un grupo numeroso y hábil de orfebres y plateros, que satisfacían los gustos de la élite.

En el gremio se diferencian los "plateros de oro", de los "plateros de plata", y los oribes, equivalentes a nuestros actuales joyeros, así como los batihojas, quienes se encargaban de laminar los preciosos metales para el recubrimiento de altares, columnas, imágenes y tabernáculos. Existían además los "plateros de masonería" especializados en cincelar la plata y los filigranistas, dedicados a reducir el oro y la plata a hilos delgadísimos que utilizaban para el relleno de las figuras y el bordado de los ornamentos.


De toda esta asombrosa amalgama surgieron los artesanos y joyeros momposinos, que desde la colonia han adornado los cuellos, manos, pulsos, orejas y tobillos de las personas de muchas regiones del país y del mundo.

Cabe anotar que en Mompox no hay minas de oro, este metal precioso es traído de las minas de Antioquia y el sur de Bolívar para la confección de las maravillosas y extraordinarias prendas.

OTROS PRODUCTOS ARTESANALES

Además del ya mencionado arte aurífero, en Mompox también se elaboran otros productos artesanales autóctonos y dignos de exportación.

MOMPOX LA CAPITAL DE LA MECEDORA



La mecedora momposina, artículo obligado en climas caniculares, en Europa se considera una muestra asombrosa de diseño y comodidad. En Mompox existen alrededor de treinta talleres de ebanistería, donde no sólo se elabora la afamada mecedora sino también cualquier artículo de madera donde sobresalen sus hermosos tallados.

LA LOZA VIDRIADA DE MOMPOX



Comercializada desde el siglo XVII y también muy afamada, producida por expertos alfareros, y de tal calidad que es apreciada en todos los rincones del caribe. Vasijas, poteras, columnas, porrones, salen como por arte de magia del torno veloz de los artesanos de la arcilla, quienes hacen fluir entre sus dedos la materia prima con singular maestría.

También en Mompox puede usted encontrar el bello encaje en frivolité, los famosos totumos de Santa Cruz de Mompox, artísticamente pintados, entre otras sorpresas artesanales.



Oro, madera y arcilla: elementos sobre los cuales hombres y mujeres aplican su sabiduría heredada, y con el trabajo creativo de sus manos e imaginación, demuestran las maravillas que puede producir el talento y el talante de los momposinos.

Fuente: Lic. David Ernesto Peñas Galindo.